Nuestra tarea se desarrolla a través de:


- Atención personalizada e individualizada: reconocemos las necesidades de los niños y adolescentes sobre la base de las exigencias planteadas por su escuela  en torno al currículum y en relación a ese contexto determinado en el cual se relaciona.

- Detección y evaluación de las necesidades educativas: identificamos en cada caso las prácticas de evaluación más oportunas que permitan relacionar las diferentes informaciones recogidas y atribuirles el sentido adecuado. Evitamos someter al niño y/o adolescente a pruebas inútiles que no aporten resultados significativos.


- Planificación e intervención: una vez identificadas las posibilidades y dificultades de cada sujeto estableceremos las ayudas, medidas y estrategias adecuadas, en coordinación con profesores y familias, con el fin de facilitarle el progreso en todos los ámbitos.


- Apoyo y acompañamiento familiar: el contexto familiar es el principal espacio educativo en el que se desarrolla el niño. Por eso es necesario contar en primer lugar con la familia para conseguir un mejor rendimiento escolar del niño y la superación de las dificultades.

 

- Coordinación con el contexto escolar: muchas de las necesidades educativas específicas se manifiestan en relación a un entorno educativo determinado, consiguiente, se precisa plantear una intervención coordinada con los profesores, con objetivos y estrategias similares que manifiesten una alta coherencia educativa. 


- Seguimiento: a lo largo de nuestra intervención con el niño, mantenemos una continua comunicación con la familia y profesores para revisar- reorientar si fuera necesario las acciones y estrategias diseñadas para optimizar el tiempo de trabajo.