Empieza el curso y con él hay que poner en activo el grupo de “madres” de la clase de los hijos e hijas. Digo madres, porque normalmente son ellas las que pertenecen  a esos grupos, a pesar de que los temas de conversación deben ser de interés de los padres y madres. Cuestión sobre la que se debería reflexionar durante unos momentos, incluso podía ser un tema para compartir en dichos grupos. También sería un punto sobre el que prestar atención aquellas conversaciones llenas de críticas hacia el colegio, hacia profesores y hasta hacia ciertos alumnos, provocando en algunos casos una visión parcial de las situaciones e influyendo negativamente en la marcha escolar de los jóvenes. Tengamos en cuenta que aunque en algunos momentos puede ayudar poner en común cierta información, debemos analizarla antes de dejarse llevar. Pero el objeto de este artículo se dirige hacia las ventajas y desventajas de estos grupos en cuanto al desarrollo de hábitos y rutinas escolares de los niños. 

Cómo funcionan

Normalmente todos los días a la tarde las madres comienzan con un intercambio de preguntas y respuestas acerca de las tareas escolares, exámenes, fechas de entrega e incluso estrategias para realizarlas. Se llega a compartir información e imágenes poniendo en común las soluciones de diferentes ejercicios.  Esta utilidad del whatsapp  en un principio parece una herramienta útil y beneficiosa, pero poco a poco se van comprobando sus efectos negativos sobre los padres-madres y los hijos.

Desventajas

Una de las funciones educativas de la tarea escolar es desarrollar en el niño hábitos de trabajo autónomo. Desde el colegio, ya siendo bien pequeños se les van pidiendo encargos, que ellos pueden realizar sin ayuda, propios de su edad y adecuados a su entorno. Así se va desarrollando paulatinamente la capacidad de resolver problemas por sí mismo.  A medida que crecen las exigencias van aumentando en función de ese mayor control que van adquiriendo sobre ellos mismos y sobre los diferentes contextos en los que se desarrollan. Ya en Educación Primaria se supone que deben tomar nota en el colegio de los deberes, exámenes, cometidos, trabajos, etc., para luego cuando lleguen a casa planificar su tiempo y ponerse a ello. 

 

Hoy en día, la presión y responsabilidad que sienten las familias en cuanto al éxito escolar de su prole ha encontrado una buena herramienta, el Whatsapp, que conlleva un control parental absoluto de los asuntos escolares de sus hijos. Prácticamente antes de que el niño se siente a trabajar, la familia ya conoce cuáles son sus obligaciones y le exige su cumplimiento, impidiendo que este adquiera esos hábitos fundamentales y anulando la responsabilidad personal. No siempre los niños han de ser perfectos en el cumplimiento de las exigencias escolares. Es necesario que alguna vez se olviden, que busquemos con ellos estrategias para acordarse, que consulten ellos con sus compañeros telefónicamente para asegurarse de fechas, tareas, exámenes. Será bueno que alguna vez tengan algún error, o que estos le sugieran alguna pregunta para el profesor.  Es cierto que el whatsapp ayuda al perfecto funcionamiento aparente de lo escolar, pero en realidad lo que favorece es que se ralenticen los procesos naturales de desarrollo infantil.

Ventajas 

Una de las principales ventajas de esta herramienta es su carácter instantáneo.  Eso permite estar en contacto con todos los padres y madres y familiarizarse con ellos, compartiendo inquietudes propias de su rol.  Es útil para notificar ciertas informaciones a través de los representantes de padres y madres  acerca de reuniones, noticias, eventos deportivos o culturales, ... En ocasiones podría ser el punto de partida  y foro para llevar a cabo iniciativas de los padres tanto respecto a actividades dentro del colegio, como actividades fuera del mismo y organizadas por ellos. Puede también ser un buen espacio para conversar sobre ciertos aspectos educativos que les preocupan y llegar a acuerdos sobre cumpleaños, regalos, salidas, …

La agenda de Lucía

Lucía es una niña de 10 años un poco despistada. Le gusta jugar y charlar con sus compañeros y por ello en clase no siempre atiende al profesor y toma nota de sus indicaciones. El tutor del año pasado continuamente le señalaba a su madre que Lucía no traía siempre los deberes y encargos. La madre pretendía siempre encontrar razones para esto y de alguna manera justificaba a su hija, ya que ella se sentía muy responsable de este fallo. Este año ha decidido evitar estas situaciones. Para ello cuando Lucía llega a casa la somete a un detallado interrogatorio, sino se queda convencida de la información que le da enseguida hace uso del grupo de whatsapp. Allí, entre todas las madres, acaban determinando la tarea de los niños, los contenidos de los exámenes, las instrucciones de los trabajos, los libros de lectura y otras obligaciones. Y así va transcurriendo el día a día. Ahora cuando la madre de Lucía se reúne con la tutora es raro que le diga que la niña no ha llevado alguna tarea, con lo que el objetivo aparentemente se ha cumplido.

Esta semana los padres de Lucía se han sentado a charlar sobre la entrevista con la profesora y no están satisfechos con la evolución de su hija. Cada día trae menos tareas apuntadas en su agenda, cada vez se le ve más despistada. Hay días incluso cuando llega a casa y su madre le pregunta por algún examen o tarea, que la niña le sugiere que haga la consulta en el grupo de madres, debido a que no ha tomado nota. La madre Lucía no quiere seguir siendo su agenda, sin ser su intención, de pronto se ve que ha asumido las responsabilidades de su hija. Todos los días se estaba asegurando de sus tareas, le planificaba el tiempo de trabajo e incluso corregía sus tareas para que no tuvieran errores. Sabe que ahora la marcha atrás no será sencilla, pero de seguir así le creará una fuerte dependencia y la hará débil frente al sistema educativo. Para empezar, han decidido que Lucía será la que pregunte a sus compañeros telefónicamente cuales son las tareas diarias, para así iniciarse de nuevo en el control de la vida escolar.