TDA sin hiperactividad y nuestro actual sistema educativo

Nuestro sistema educativo ofrece pocas alternativas  a los niños y jóvenes para que todos puedan acceder al conocimiento. En un porcentaje muy alto de escuelas e institutos, la metodología de trabajo viene marcada por un libro de texto. Esto supone que  nuestros alumnos deben adaptarse a ese método y responder adecuadamente a él para superar con éxito cada curso escolar. En pocos centros educativos he escuchado por parte del profesor preocupación por los aprendizajes reales de sus alumnos, pero mucha por calcular con exquisita exactitud la valoración numérica de sus alumnos, que viene dada por una ponderación subjetiva de exámenes estándares, cuadernos y actitud en el aula. Cuando pienso en esto,  automáticamente una pregunta viene a mi mente

 

 ¿qué pensarían todos estos profesores si cuando fueran al médico a todos le dieran la misma medicación y además el médico les exigiera que la misma les calmase el síntoma? ¿Qué pasaría si al falta de efectividad de un medicamento llevar al médico a diagnosticarlos con una nueva enfermedad? Saldrían asustados de la consulta médica, se llevarían las manos a la cabeza, pondrían una denuncia y cambiarían inmediatamente de médico.

Ellos sin embargo exigen a los niños que se adapten a su método, que hagan todo tipo de esfuerzos mentales y hasta físicos (todos sabemos que muchos niños restan horas al descanso en pro de finalizar sus deberes y preparar sus exámenes) para superar los criterios subjetivos de cada profesor. A sus familias les exigen un buen nivel cultural para poder resumir y esquematizar los textos, descifrar y resolver problemas, así como hacer todo tipo de trabajos, tanto manuales como intelectuales. Estamos consiguiendo que  en la franja de edad, 30-45 años, estén las generaciones de españoles con mayor nivel cultural. Estos padres y madres vuelven a pasar por la educación obligatoria, consiguiendo en muchas casos que aprendan aquello que no fueron capaces de entender, ni de integrar en su momento. Sin duda es un buen método para subir el nivel cultural de la población en general. Nuestros niños y sus familias, han de asumir la responsabilidad de no ser capaces de aprender aquello que su profesor les exige porque todavía su mente no puede acceder a dicho aprendizaje. Esta desagradable y frustrante situación hace que en algunos casos los niños manifiesten conductas disruptivas o sean incapaces de llevar su atención al objeto de estudio que el profesor les proponga. Rápidamente se desata la queja del maestro y de la familia y se inicia el camino de la búsqueda de respuestas. El niño se convierte así en un niño problema y comienza el calvario hasta determinar lo que le pasa a esta criatura. En muchos casos el diagnóstico es TDA, bien con hiperactividad o bien sin ella; otras veces se intenta encontrar algún trastorno específico que explique esos malos resultados y esas conductas poco adaptativas y normatizadas. En muchos casos una vez diagnosticado, y habiéndole suministrado la medicación apropiada como en el caso del TDA , las dificultades persisten.

¿Ha hecho algún cambio la escuela para ofrecerle a este niño, lo que es su derecho, una educación digna?  ¿Es la escuela receptiva a las recomendaciones que psiquiatras, psicólogos, psicopedagogos y pedagogos recomienda para que estos niños puedan hacer frente a los diferentes niveles de la educación obligatoria? ¿ Están estos niños ya abocados a ser segregados del sistema educativo al cumplir los 16 años? ¿ Seremos capaces de conseguir abandono cero del sistema educativo antes de finalizar la enseñanza obligatoria?

Es necesario realizar cambios reales en el sistema educativo para resolver estas situaciones, basados principalmente en la innovación, en la puesta en marcha de verdaderas comunidades de aprendizaje y en la formación permanente de los equipos docentes de colegios e institutos.

Dejemos de pensar que la solución está en recuperar viejos dogmas educativos basados en la disciplina, el mérito y el esfuerzo de nuestros alumnos y creamos que el progreso personal y social viene dado por el desarrollo de mentes creativas que sepan encontrar respuestas y soluciones eficaces a la multitud de problemas cotidianos con los que se van encontrando y van dando soluciones eficaces.

Muchos de esos niños que ahora diagnosticamos como TDA con o sin hiperactividad, no son más que niños a los que el sistema educativo no se ajusta y al que ellos no se ajustan. En otro contexto educativo estos alumnos no tendrían dificultades para dar respuestas exitosas; ya que su potencial cognitivo se pondría en juego a través de otras actividades y evaluaciones.