EL TDASH

El trastorno de déficit de atención sin hiperactividad (TDASH) se presenta en un porcentaje elevado de población infantil. Caracteriza a niños con dificultades al momento de concentrarse en clases, con sus tareas y estudio y proyectar buenos rendimientos académicos. Estos niños, lejos de ser inquietos y revoltosos, son silenciosos y apáticos. Sin embargo, comparten el hecho de que permanecen aislados del proceso de aprendizaje y no participan del mismo lo suficiente. Por lo general, no manifiestan problemas de indisciplina y agresividad.

De todos modos, a partir de los nueve años, se pueden reconocer algunas reacciones. Pero, por lo general, los TDASH viven en un mundo interior, sin conectarse con lo que sucede a su alrededor, absortos en una posición, de apariencia inaccesible para quienes conviven con él.

 Los síntomas de los niños que sufren TDASH suelen estar

 en aquellos niños ´ muy tranquilos ´, que no hablan con nadie, no se relacionan con los otros niños y manifiestan dificultades cuando efectúan actividades en forma independiente. Les cuesta captar órdenes simples, no son organizados con sus cosas y no tienen suficiente memoria para recordar las actividades a realizar al día siguiente.

Se lo rodea de amigos, se le dan nuevos juguetes o el profesor le habla con más paciencia, pero nada de eso surte efecto. Al igual que los niños que sufren déficit de atención con hiperactividad, los TDASH necesitan un tratamiento pedagógico, en el cual el profesor los aborde con más paciencia, ingenio y constancia. Necesita, desde ya, un trato especializado y distinto al de los niños que no tienen los trastornos. Es bueno que practiquen gimnasia y deportes con los padres, así desarrollan sus músculos y aprenden a captar órdenes breves.

La clave es estimularlos y no atiborrarlos de información. Es ir de a poco, pisar el freno y lograr encaminarlos. Sin embargo, en muchos casos, este problema no se determina, ni en la familia ni en la escuela. Algunos educadores, al carecer de sensibilidad pedagógica, no contemplan esta diversidad y el niño con TDASH sufre.

Atender a estos niños, es un trabajo en equipo: familia, educadores, psicopedagogos y psiquiatras, todos deben remar el mismo bote. El niño no puede prestar atención, entonces hay que darle atención a él para que aprenda a prestar atención; darle lo que no tiene para que después lo use. No es un caso irrecuperable, simplemente hay que ser preventivos y constantes, promoverle actividades sencillas, estimularlo y ayudarlo a desarrollar autonomía. 

Pero, en vez de este panorama cooperativo, ocurren otras cuestiones, como que se lo presiona demasiado o los maestros son muy autoritarios con él. Nada de eso funciona con alguien con TDAH o TDASH. No es de un día a otro, es un proceso largo, que involucra a muchas partes, las cuales deben comprometerse a actuar con responsabilidad, paciencia y sobre todo, cariño.

El niño no lo hace a propósito, diversas causas pueden justificar su condición,  muchos factores intervienen y no se sabe bien cuál es la causa principal de su trastorno. Sus cocientes intelectuales son normales, quizá lo más recomendable sería ubicarlos en escuelas normales pero con pocos alumnos, así reciben un trato más personalizado.  No obstante, una cosa es segura: es algo que no puede controlar, no puede solo y necesita ayuda docente, profesional y familiar